jueves, 8 de marzo de 2012

Mis pies y el calzado del camino

El mayor problema que me estoy encontrando en estos momentos, es el inadecuado calzado que tengo y que no soy capaz de solucionar.

Empecé el viaje con:

- Mis caminantes versión 1.0 , comprados en San Francisco con las bendiciones de Jon Bueno, testados en las rocollosas y en Argelia, el mejor calzado posible.

- Clancletismo plasticoso con tiras de tela, resultó inaceptable tener las tiras mojadas permanentemente, así que en el primer y único refill verdadero (con chorilu, ventresca de bonito, lomito y jamón 5 jotas) que sucedió en Sudáfrica allá por Noviembre, se fueron para Bilbao y compré unas tanakas azules pitufo, txurferas eso si, con label de outlet de Billabong en Jeffreys Bay, aunque cuando rascas el glamour surfero todo es hammed.

- Zapatillas de emergencia, mezcla zapatillas de casa mezcla txurfero hippy, que me regalasteis Saioa y Patxi de los USA, y que he visto repetidamente por todo el mundo, no en gran número pero bastantes. Las mias después del chapuzón en el mar muerto quedaron así, muertas con una capa de sal imposible de quitar. En el refill se fueron para casa.

Total que haciendo el cuento corto, para cruzar Africa conté con los caminantes 1.0 y las hammeds azules. Perfecto cero problemas.

Todo se empezó a truncar en Zanzibar cuando de tanto calar la moto e intentar arrancarla en medio de rotondas, cuestas y atascos la hammed pitufo derecha cedió. Unas gomas de pelo de Mc Guiver-Lara sirvieron para salir de la isla pero de camino al Serengueti con los pies ardiendo dentro de los caminantes tuve que comprar las hammed-masai, un invento realizado con suela de neumático de tractor y tiras de goma que se convierte en lija. Resultado positivo para los parques tanzanos pero con los primeros paseos por Dar es Salam el invento se vino abajo y una ampolla en el empeine anunciaba la catástrofe.

Dejé las masai en barbecho en Dubai e India, cicatrizó la ampolla y todo estaba ok para las playas del índico.

Mientras, en la mezquita de Ajmer a algún gañan, se le ocurrió que mis caminantes eran una buena ofrenda y desaparecieron de la escalinata y la buena suerte que pronosticó Chetán (el chofer) por "dar" mis zapatos a otra persona no ha llegado. La solución fue comprar los zapatos rajjputas una mezcla de humor y necesidad, que descarté tras 5 días de servicio y a pocas horas de coger el vuelo a Bangkok. No me veía en el mostrador de inmigración con esas pintas...

Así que me compré una imitación de las all sport, imitación a su vez de las all star de converse; en la entrada de la mezquita de Delhi (paradojas de la vida).

Con los rajjputas en la mochila, llegué a Bangkok, y las botas imitación de la imitación de converse cocían mis pies;  las masai en barbecho. A la primera ocasión dejé mis pies libres de botas y los metí en las masai, pero el calor resultó excesivo y con los clavos ardiendo (están hechas con clavos de carpintero que atraviesan la suela de arriba abajo y cogen el calor del suelo tropical), mis pies no aguantaron y empezaron a salir dolores por todas partes.

La solución primaria fue comprar unas plantillas a un vendedor ambulante mientras daba tiempo a los pies a hacerse a ese calzado. Al tercer día a 20 metros del hostel compre unas hammed negras imitación de la imitación de las havaianas. Me negaba a pagar más de 2€ por esas piezas.

Recuento: bangkok, 30 grados 24 horas al día, el suelo a 50 grados mediodía al día, mi único alivio? caminar por la hierba de mi parque favorito (donde me rob-alibaba-ron el móvil). Calzado: botas imitación de las all sport, a su vez imitación de las all star; hammeds (chancletas) imitación de la imitación de las havainas; rajjputas que para broma estaba bien: desechados; y masais: desechadas.

Esta mañana, 29 de Febrero (mi primer día de regalo en la vuelta al mundo) después de cortarme la barba, cual Eduardo manostijeras, me he hecho unas playeras a partir de las botas...



Menos mal, porque a 20 metros de la puerta del hostel el pié izquierdo ha dicho basta y se ha abierto una ampolla que debió hacer ayer la cinta de la hammed. Así que calceta y playera freskita para recorrer Bangkok de arriba abajo, en busca del nuevo móvil, del visado para Myanmar, organizar la llegada de mi madre y coger el tren al sur...

Y así me encuentro antes de visitar la playa mas famosa del mundo... descalzo como debe ser!! 

Como zapatero... a mis zapatos

Un rajjputa echando la siesta

Del mismísimo Masai Mara

2 comentarios:

  1. Nada como los zapatos rajjjjputas.. deseando leer la crónica sobre lo que le han parecido a tu Ama cuando has ido a buscarle al aeropuerto de Bangkok luciéndolos :)

    Y bueno...... eso de que sólo ha habido un único refill................ si ya vamos por 3 y en 3 semanas llagará el cuarto!! Es lo que tiene ser miembro de los rajjjjputas, que se viaja de mochilero pero menos ;-)

    ResponderEliminar
  2. El calzado va a terminar siendo tan interesante como los baños, jajaja, que variedad!! entre las copys recopys y las autoctónas lo has tenido que pasar fatal. Espero que las ampollas hayan desaparecido :).
    Las masais maras tenían buena pinta, hasta que le leido que eran de neumáticos :(

    ResponderEliminar

Follow by Email