miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sur de Namibia

De vuelta al Cameleon Backpacker, Roberto y yo ya habíamos creado una alianza y nuestra misión era viajar al sur del país; ya descartado el paseo por el norte del país por falta de tiempo, las distancias en Namibia son enormes para ir de un sitio a otro.

Tanteamos el hostel por si hubiera nueva gente y oportunidades de juntarnos a algún coche y como no había novedades buscamos en internet y reservamos un coche para el jueves. La siguiente misión era llenarlo para abaratar costes y encontramos a otro alemán Matthias que estaba dispuesto a venirse al sur.

El jueves 8 de Diciembre a las 15:00 horas, empezamos nuestra travesía 500Km del tirón antes de que anocheciera para dormir en Keptmanshop, creo que no había conducido tanto tiempo seguido nunca, las carreteras aquí son o rectas larguísimas de dos sentidos y sin mucho tráfico o pistas de tierra, ese día era todo asfalto.

La noche la pasamos en una habitación con cuatro camastros sin sábanas que nos alquiló carísimo (para lo que era) un alemán con pinta de vivir en otro siglo que regenta el club alemán más antiguo de Africa, un lugar de apariencia no muy tolerante, digamos.

El viernes hicimos dos visitas de las que dejan buen recuerdo y hacen poner a Namibia en un puesto cabecero como destino de algún otro viaje, primero el Fish River Cagnon y después Luderitz, atravesando pistas y carreteras con paisajes increibles.

El Fish River Cagnon sorprende por su profundidad y la impresionante vista que se tiene del rio, además tiene una zona de aguas termales donde nos dimos un chapuzón para reponernos del corrugado de la pista que te deja los tornillos sueltos.

El tramo de carretera hasta Luderitz es un paisaje impresionante de montes, colinas, praderas barridas por el viento hasta llegar a atravesar las dunas del Namib llegando a la costa.

En plena tormenta de arena, nos encontramos con unos moteros a los que Roberto conocía de cuanto coincidió con ellos 3 semanas antes en Ethosa, y que nos escoltaron hasta el backpacker donde coincidimos con más viajeros en su mayoría camino de Cape Town y con historias muy diferentes.

La mañana del sábado visitamos la bahía de Luderitz, puerto de descarga de pescado de alguna empresa española de pescado congelado, lo probamos fresco y está mejor, quien lo iba a decir...

El pueblo es pintoresco, de casas que recuerdan a las alemanas pintadas de colores que dan un aire alegre entre el viento que arrecia sin parar.

De ahí solo quedaba conducir unos 1000 kilómetros en dos etapas con tiempo para ver el clásico, en un hotel con habitación con tele y todo, lujo puro!

Por la mañana del domingo antes de la última etapa, Roberto se desvió en bici hacia el sur para cumplir su final del viaje mil y pico kilómetros hasta Ciudad del Cabo. Suerte amigo seguro que nos volvemos a ver!

Con esto terminan mis 2 semanas en Namibia, un país como tantos otros sorprendente o más diría yo; me entra la risa porque siempre digo lo mismo; pero los paisajes de Namibia de verdad de verdad que son impresionantes!

Que poquita cosa somos

Pelillos de punta

Un poco de relax después de tantos kilómetros de pista

Despedida del mar por unas semanas

Luderitz, el viento no sale en la foto

Entrada en Luderitz, espectacular!

Mapa de Namibia

Certificado de salud: sigo igual, de mal o de bien, no lo se

Desierto del Namib II

Llegué a Windhoek el domingo 4 de Diciembre, para entonces ya estaba en negociaciones para salir del pais con otro medio de transporte el 12 de Diciembre, por delante tenía una semana en Windhoek (ciudad en la que no hay nada que hacer) así que debía buscar la manera de hacer algo.

Mi primera intención era ir al norte del país a las cataratas de Epupa en la frontera con Angola, así que me alié con Aki, una japonesa con la que habia coincidido en una parte del tour.

El caso es que en el backpacker pregunté como se podía ir al norte y me indicaron que buscara el libro japones y a alguien que me lo tradujera. Por lo visto los japoneses dejan escrito en ese libro todo lo que hacen para los siguientes compatriotas y con todo tipo de teléfonos, información y precios.

Aki leyó la información y yo hice las llamadas para contratar un transporte hasta allí, pero resultó mal porque el dueño de la caravana nos la alquilaba entera y se nos iba de presupuesto, intentamos negociar con él pero no hubo manera de bajar el precio o de encontrar más gente.

Para entonces ya era martes y el tiempo pasaba en la ciudad pero tampoco me aburría, porque estando en un bar con wifi al que iba a robar la señal me encontré con Aija, una chica finlandesa del tour, ella trabaja en Namibia de cooperadora y me llevó a ver PENDUKA su centro para mujeres sordas y/o con SIDA donde les enseñaba informática.

Una visita interesante a un lugar a las afueras de la ciudad llamado Katuturra (un poblado donde fueron marginados los negros durante el Aparheid), hoy en día mucha gente blanca no se atreve ni a acercarse porque dicen que es peligroso, mucha gente está sin trabajo y se dedica a la mala vida, dicen que beben mucho y por la noche es muy peligroso. En paseo por la calle principal conté mas bares que en Pozas!!

En definitiva que era martes y no había plan tras negociar con el transportista del norte, por suerte la noche anterior conocí a Roberto un lepero que estaba cruzando Africa desde Botswana hasta Cape Town y me propuso hacer una excursión a Sossousvlei junto a una pareja de alemanes Hendrik y Maike que habían alquilado un coche para compartir.

El plan era repetido del tour pero con el aliciente de la aventura y de que íbamos a acampar en las dunas, así que allí nos fuimos.

Tras atravesar las pistas del desierto llegamos a ver el atardecer desde las dunas y nos hicimos el campamento, un saco y a la arena a dormir!! Lo que iba a ser soñar en el desierto bajo un manto de estrellas, como corresponde a un principito como yo, se truncó un poco.

A eso de las 2:00 de la mañana me despertó un tuc  tuc    tuc  tuc tuc tuc tuc tuctuctuctuc EINST?? lloviendo en el desierto??? Y ahí nos quedamos durmiendo bajo una cortina de agua como un perro mojado. (tampoco llovió tanto, un par de chubascos, no mas).

Por la mañana aún de noche y sin haber pegado mucho el ojo, nos levantamos para subir a la Duna 45 a ver el amanecer y seguir una caminata aprovechando que estaba nublado hasta el pantano de Sosousvlei.

El desierto del Namib es un paisaje increíble, el rojo de la arena y las formas de las dunas te hace perder la noción del tiempo podría estar un día entero contemplando desde las pequeñas formas de la arena superficial por donde corren los granos, hasta las inmensas dunas.

Rojismos en el desierto

Japanese file!

Hendrik, Maikay Roberto

Rojo por arriba...

Rojo por debajo

Primer Bilbaino que pasba por allí (bar en medio de la nada)

Dejé mi firma también


Desierto del Namib

Continuando con el tour, dejamos Ethosa para dirigirnos a la costa donde llegamos a Swakopmund, un pueblo en el que todo recuerda a Alemania, el nombre de las calles, y de los comercios, y su peculiar arquitectura.

La llegada a Swakopmund la hicimos atravesando el desierto, por una carretera totalmente árida que atraviesa unas minas de oro, uranio y mas minerales que son explotadas por empresas extranjeras (Angola por ejemplo tiene la de oro) y me imagino que el resto será igual...

Me imaginaba la llegada a la costa, la imaginaba con el mismo sol que llevaba toda la jornada machacándonos, pero no fue así, se da en la costa un fenómeno entre el aire frio del mar que está a unos 12 grados y el aire caliente del desierto a unos 35 que provoca una niebla continua y una sensación invernal; lo que desluce la vista del mar.

Este fenómeno es el que provoca que en las arenas del desierto, que se introduce en el mar, se encuentren barcos encallados dando nombre a este litoral: Costa de los Esqueletos.

Aproveché el viaje para visitar Walvis Bay y su asentamiento de miles de leones marinos, a bordo de un catamarán donde se subían pelícanos , focas a saludar. Era un poco circo y es que los dueños del barco dan de comer a los animales así que se montan y puedes hasta jugar con ellos.

Mi primera intención era hacer kayak por la bahía pero como siempre se necesitaba mas gente para hacer la actividad, parece que va a ser una constante en el viaje andar cancelando cosas por ser uno solo.

Una vez dejada atrás la costa del Atlántico, nos dirigimos al desierto del Namib y allí dormimos a las puertas de las dunas, como este tour es "acomodado", dormimos en un campamento con tiendas fijas con baño, cocina y hasta armario, mas parecido a una haima de Gadafi que una tienda de campaña.

Por la mañana pronto entramos en el parque para disfrutar del amanecer, de como los rayos del sol juegan con las crestas de las dunas para hacer un mosaico de colores y dejar tomar fotos increíbles sin ser muy profesional.

El plato fuerte era la ascensión a la duna que llaman "Big Mama" un montón de arena suelta de 90 metros, en el que das cinco pasos y retrocedes 8.

Entre los integrantes del tour había una sudafricana que corre marathones y otras carreras de hasta 70 km, así que ahí me planté con ella para el ascenso. Pufff vaya agotamiento ya se lo que se siente al ser el rival más débil, me sacó casi media hora de ventaja imposible seguirla!

Pero en la cima pude disfrutar de un paisaje único de dunas rojas alrededor, una satisfacción llegar hasta allí.

Después de subir en una hora, la bajada apenas lleva un minuto, la sensación de correr cuesta abajo por una pista de ski como las míticas bajadas por la Reina siguiendo a Mitxelko.

Una vez abajo, te encuentras en un pantano seco una laguna que alguna vez tuvo agua un paisaje árido, espectacular.

Y caminando más allá está Sosousvlei, un oasis, un milagro en el desierto, algo más que simple arena y agua que comentó una alemana desubicada que gastaba horas viendo la tele en el backpacker.

A la sombre del oasis hicimos la comida y vuelta al campamento a pasar la noche para volver a Windhoek.

No olía mal, contra todo pronóstico

Otra raya cruzada

Ufff vaya foto!

Puro espectáculo

Camino a la cima (el palito es a la que seguía)

Vista desde la cumbre

Pintao con las arenas del desierto

Llegando al Oasis, desde la cima de la izquierda que es la mama que subí

Si es un gepardo y si estoy de pie a 5 metros de él, y había otro detrás del árbol


jueves, 8 de diciembre de 2011

Bagnos Namibios

Un pais mas recorriedo y una vez mas una coleccion de bagnos que presentar, el tema del WC del deierto, casi me muero de la risa al entrar... y por supuesto llevaba la camara en la mano para poder reportaros el momento....

* WC en el desierto del Namib, simplemente espectacular y complicado de acertar...


* Otro modelo, es el estilo "savanna toillet" todo al aire!


* Siguiendo con la tradicion sudafricana de poner hielos en los urinarios, los namibios van mas alla y ponen hasta caramelos !! dan ganas de coger uno...

lunes, 5 de diciembre de 2011

Namibia: primeras impresiones

Después de la triste despedida en Cape Town, tocaba emprender camino otra vez en solitario, la etapa mas larga solo adentrándome en lo desconocido.

Llegué a Namibia con lo puesto y sin saber muy bien que hacer, así que me alojé en un backpacker donde suele haber gente que se mueve en este tipo de viajes y se cogen ideas.

Al de pocos minutos una pareja belga ya me había invitado a subir al norte, al parque nacional de Ethosa, con ellos un par de días. Mi idea era hacer un tour completo del país y después pasar a Botswana, así que decliné la invitación con la esperanza de encontrar el tour adecuado al día siguiente.

Encontré el tour y cuando ya estaba todo listo a las 16 horas lo cancelan porque 2 personas que iban a venir no vienen y para uno solo no lo organizan... Así que estaba sin plan para toda la semana (aquí los tours salen los martes y los sábados)... y lo peor es que cierran las agencias a las 17:00.

Por suerte tenia el mail de una agencia que hacia un tour mas acomodado (no de camping, sino en lodges y cosas así, es decir dormir en cama).

Y ahí estoy montado en un minibus con dos amigos británicos, una alemana y dos finlandesas (madre e hija) viajando de Ethosa a Swakopmun donde pasaré un par de días en la costa Namibia.

En Ethosa hemos estado de safaris dos días, el parque tiene la gracia de que posee una serie de pozas (potxingos) donde los animales en época seca van a beber y bañarse y así es fácil verlos. La casualidad o fatalidad es que estos días en la sabana por las tardes están cayendo unas tormentas bellísimas y eso hace que los animales se queden en las zonas ocultas a los caminos trazados.

Aún así he conseguido ver un rinoceronte blanco una especie muy difícil de ver, y estaba bien cerca! Del resto hienas, jirafas, ñus, cebras, impalas, y antílopes que solo se los nombres en inglés. Una mañana vi una cebra muerta en medio del campo, di el aviso al guía, y por la tarde volvimos y los chacales habían comido la cebra entera dejando la piel casi intacta mientras 25 buitres o mas esperaban a que terminaran los chacales para terminar con los resto, algo diferente que ver en la naturaleza.

En este viaje estoy constatando que no tengo tan mala vista como creía, si bien de noche no veo mucho y menos para conducir (ya habéis sufrido algunos mi miopía no tratada) de día en eso de ver animales me estoy sorprendiendo ya en Kruger despunté y en Ethosa he confirmado que o el resto de la gente no ve nada o no estoy tan mal de los ojos como creía!

Otra cosa es el oído! el viaje a servido para enterarme de que no oigo los sonidos agudos tipo cigarras y grillos, lo cual me deja dormir de miedo (todo ventajas) es una sensación curiosa que te diga Eneritz que ruido hacen las cigarras y para mi es una imagen en pleno silencio de la naturaleza! O no oir el zumbido del antimosquitos de ultrasonidos donado por Amaia. Todo ventajas!!

Eso si no se como pude oír los gritos del murciélago entre las cortinas de Kruger...

También voy tomando oído para el idioma, porque hasta ahora no me había enfrentado a jornadas enteras en inglés: desayuno, comida y cena... Cuando iba acompañado porque se reparte la atención y en el Mar Rojo, como no hay que hablar bajo el agua.... Y cenaba y desayunaba solo así que easy! Pero ahora viajo con la ONU, como bien sabe Martina, y todo es en inglés así que a la fuerza voy haciendo el oído para que no me pasen malentendidos como el del primer día con el guía namibio (blanco, por si hay dudas).

Entramos en un campamento en pleno parque nacional, un recinto de cabañas donde hay gente que pasa allí la noche, tipo hotel. Total que junto a la valla hay un potxingo donde van los animales a beber y el guía de nombre Ockert nos explicó que él iba a arreglar algo del coche y que podíamos ir a ver el pozo de agua que más tarde nos recogería, nos advirtió que nadie nos podía pedir dinero por entrar a verlo que era una un momento.

A lo que yo entendí que si queríamos agua, había un manantial allí mismo y que si nos pedían dinero por el agua dijéramos que era una emergencia.

Y allí me planté todos con cámaras de fotos y catalejos y yo únicamente con mi cantimplora de moutones vacía entre las manos... Por suerte no había nada que fotografiar.

Pero con los días la cosa va mejor y ya no hago mucho el panoli.

Rinoceronte blanco, mucha suerte verlo!

Saltos al estilo argelino

Echando a volar

El coche más grande