miércoles, 1 de febrero de 2012

Lago Malawi I

Llegué desde Lilongue donde hice noche y compras para algunos días (desayunos y cenas), y como casi siempre me pasa el primer día de cambio de país lo veo todo horrible pero en Lilongue vi suciedad y bastante pobreza. Malawi sufre estos meses, y años por lo que parece, la falta de gasolina debido a que el país no exporta prácticamente nada (tabaco y lo que obtiene de la explotación por terceros de sus minas de uranio y cobre) no obtiene divisas para comprar gasolina así que está racionada o se obtiene en el mercado negro al doble de su precio.

Como ya conté el ultimo trayecto entre Monkey Bay y Cape Maclear los hice en Matola, pick ups que transportan mercancias y personas y que mientras no llueva es hasta cómodo!

Llegué al chiringuito de kayak África, donde alquilaría un kayak para ir a la isla de Dowme a pasar la noche de acampada, mientras hablaba con ellos en la choza de madera y paja atravesé los arboles de mangos que separaban el negocio de la playa y vi el paraiso! 20 días sin ver el mar y ver este lago me pareció lo más bello del mundo! Vegetación por todas partes, agua color esmeralda, islas a rebosar de árboles y una paz indescriptible.

De ahí crucé a la isla remando, unos 45 minutos, y me instalé en mi tienda, en la isla dormían 3 parejas de sudafricanos (blancos) con los que apenas me relacioné, no hubo ocasión; así que estuve de Robinson aprovechando las 15 horas que iba a estar ahí: escalando, remando, buceando, nadando... Agotado me quedé pero con la sensación de haber disfrutado del tiempo, de haberle sacado el jugo a la vida!

De Cape Maclear regresé a Monkey Bay donde al día siguiente 6 de Enero cogía el Ilala Ferry para navegar por el lago durante 2 días hasta Nhkata Bay. Antes de alojarme en el Mufasa Lodge fui a sacar dinero en el único cajero que hay en el pueblo y no admitía ninguna de mis tarjetas así que tuve que montarme en un minibus (tortura) para ir al siguiente pueblo con cajero y volver en Matola bajo la lluvia con la suerte de que me dejaron ir en el asiento del copiloto seco seco.

Al llegar al Mufasa me encontré con un grupo de gente que me recibieron muy amablemente, eran los cinco turistas con los que iba a viajar en el Ilala, un danés que anda en bici desde Sudáfrica hasta Uganda una pareja de australianos que hacen los mismo en transporte público y una pareja de australiano y china que han recorrido Sudáfrica, Botswana, Zimbabwe y Malawi. Con esta gente enseguida conecté y hemos compartido cenas, comidas y esperas de hasta 6 horas en salir con el barco.

El Ilala es un barco que data de 1949, y fue transportado desde Europa en piezas y ensamblado definitivamente en Malawi. Desde esa fecha hace semanalmente cruza el lago de norte a sur y regresa. El capitán me contó algunos secretos como que estaba navegando fuera de plazo y que por eso tardó 6 horas en zarpar mientras demostraba a los inspectores que todo estaba en orden para un par de meses más, cuando le cambiarán los motores y lo remodelarán un poco.

El capitán lleva 35 años haciendo de capitán y se jubilará este año, lleva en el Ilala toda la vida porque era el hijo del cocinero y el entonces capitán le pagó los estudios para que fuera él quien le sustituyera y así fue. El futuro capitán pasa más tiempo en el bar que en la sala del timón y se fía demasiado del radar y el gps se queja el capitán.

Lo mejor del viaje es la tranquilidad que se respira, lo normal es pagar billete de primera clase que da derecho a dormir en la cubierta superior bajo un manto de estrellas o bajo un aguacero como nuestro caso; en esta cubierta está el bar donde se centra la vida a bordo.

Y allí pasamos la primera noche, durmiendo en el suelo bajo el techo del bar, para la segunda noche (ya deberíamos haber llegado al destino pero con el retraso acumulado nos tocó repetir abordo); la cosa fue peor porque cayó un tormentón mientras estábamos atracados en la isla de Likoma; la parada fue en medio de la noche y como en todas las paradas la gente local subía al bar a tomarse unas cervezas así que si juntamos la lluvia, con el poco espacio seco y los gritos y la música de la gente el resultado es que era imposible dormir.

Justo antes de empezar el diluvio se bajaron del Ilala, 5 profesoras belgas que van a pasar tres meses en la isla enseñando a niños, sin luz, y casi sin comunicación; yo descarté pasar 6 días en la isla hasta el siguiente ferry porque me parecía mucho tiempo y ellas estarán tres meses, que valor! Con ellas jugué a cartas y pasé unas horas mientras me entraba el sueño extremo que necesitaba para pasar la noche.

Nos dieron la opción de dormir en el restaurante, que yo habría descartado en otro momento porque estaba lleno de cucarachas (pequeñas pero decenas); como no había otra alternativa hice con las sillas dos filas de 4 asientos a modo de somier y sobre ellas puse mi colchoneta y dormí del tirón 5 horas hasta que nos echaron porque querían limpiar.

Con el cuerpo cansado llegamos por fin la mañana del 8 de Enero a Nkhata Bay, donde según mis planes recuperaría mis energías y disfrutaría de algunas inmersiones en el lago.

Para el ranking de Vita

Mi casita del árbol

Un paraíso descubierto

Monkey Bay, claaaaaro

Un homenaje al legendario People's de Basauri

El Ilala en Nkhata Bay

La barra del bar, quien me iba  decir a mi que esa iba a ser mi cama...

Navegando por el lago Malawi, qué son esas nubes negras? os lo desvelaré en el Lago Malawi II

Aquí con el señor revisor que fue al Vizcaya también (por la corbata)
El capitán atento a la maniobra de aproximación

El desembarco


1 comentario:

  1. Qué placer saber de ti de nuevo!. Qué bonitos todos los relatos y aventuras. Nunca me había divertido tanto cuidando un examen (he aprovechado para ponerme al día con las últimas entradas del blog).
    Que no se te olviden las pastillas. Caña a los bichitos comehígado.!!!.

    Felicidades y sigue informando. Disfrutamos mucho.

    ResponderEliminar

Follow by Email